Torreclima.com - El uso saludable del aire acondicionado

Ventiladores, climatizadores, evaporadores, splits, acondicionadote de aire… Es muy amplia la variedad de aparatos que permiten enfriar los espacios cerrados en general y las estancias de la casa en particular, haciendo más soportable, placentera y confortable la vida y las actividades durante los meses más calurosos.

No obstante, la “gran estrella” del verano en materia de refrigeración hogareña son los sistemas de aire acondicionado, que hace algunos años eran un auténtico lujo al alcance de unos pocos, pero que cada vez son más habituales en las casas debido a que sus precios son más asequibles. Además, cada vez más familias consideran el aire acondicionado no con un mero gasto, sino como una inversión importante para mejorar su calidad de vida. Nadie lo pone en duda, pero el placentero y omnipresente aire acondicionado también puede tener efectos negativos en la salud si no se toman ciertas precauciones o se lo utiliza inadecuadamente.

Si se tiene en cuenta la capacidad de adaptación del cuerpo humano a las condiciones climáticas y que en los meses de más calor vestimos prendas más ligeras, mantener en el ambiente una temperatura de entre 21 y 25 grados centígrados es más que suficiente para sentirse cómodos en casa o en la oficina. Exponerse a menos grados no es saludable, según los expertos.

El neumólogo al habla…

“El uso del aire en los domicilios puede producir problemas respiratorios. Para prevenirlos se debe tener una temperatura que no sea excesivamente baja. Además, es aconsejable que los filtros se limpien cada vez que comienza la temporada de calor porque se pueden acumular bacterias y hongos en su interior, como legionella y aspergillus “, ha señalado el neumólogo Luis Manuel Entrenas Costa, del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba.

Para el doctor Entrenas, “la temperatura idónea ronda los 22 ó 23 grados, y no los 16, como suele suceder en grandes espacios”. Además, el experto ha desaconsejado las exposiciones directas del cuerpo “porque generan contracturas musculares y dolor”.

Según Entrenas, “también hay que tener cuidado con las corrientes de aire que producen los ventiladores tradicionales, ya que su exposición directa también puede provocar dolor, contracturas o, incluso, parálisis faciales”.

Entre los consejos que ha facilitado el facultativo, destacan:

Sólo usar el aire en las horas puntas de calor.

Mantener una temperatura uniforme.

Recuperar la humedad ambiental del lugar donde funciona.

Evitar el mal uso y el abuso

De acuerdo con la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (Neumomadrid), “el mal uso del aire acondicionado causa el 50 por ciento de los resfriados de verano y causan la mitad de las bajas laborales de estos meses, y el 20 por ciento de los propietarios de aire acondicionado asegura haber sufrido problemas respiratorios derivados de su utilización, la mayoría resfriados, dolores de garganta y enfriamiento”.

Según Neumomadrid, “un mal uso de estos aparatos puede afectar a su salud, sobre todo a pacientes con enfermedades respiratorias crónicas, ya que el aire que producen es un irritante de las vías aéreas, lo que en determinadas personas puede provocar cuadros parecidos al asma bronquial”, ha advertido.

“Por la noche, el límite de temperatura que nos impide conciliar el sueño reparador está alrededor de los 27 grados centígrados. En todo caso, es aconsejable no bajar de los 25 grados centrígrados”, explica la neumóloga Concha Prados, de Neumomadrid, que asegura que “las grandes diferencias de temperatura provocadas por el aire acondicionado contribuyen al aumento de enfermedades respiratorias como laringitis o faringitis”.

Posibles problemas musculares

El fisioterapeuta Martí Armengol ha advertido del uso “abusivo” del aire acondicionado y del “peligro que supone su contacto directo con partes del cuerpo como la espalda o la cara, especialmente mientras se está durmiendo. Es importante que la musculatura no se enfríe, y ello sucede cuando el aire contacta directamente”.

Según este experto del Colegio de Fisioterapeutas de Cataluña, “el mecanismo de regulación del calor del cuerpo provoca el sudor de forma natural para refrigerar y preservar el equilibrio de la temperatura corporal, pero la posibilidad artificial que proporciona el aire hace que el organismo no pueda adaptarse al contraste de este ambiente creado artificialmente”.

“La inadaptación a este exceso de frío puede degenerar en una retracción de fibras musculares y provocar las clásicas lumbalgias y cervicalgias de temporada”, dice Armengol, que añade que la falta de limpieza de los filtros de los aires no sólo puede provocar problemas en las vías respiratorias, sino “también trastornos gastrointestinales”.

Fuente: www.mujer.terra.es

Compártelo

Deja un comentario